El Club de Innovación Sostenible de la Universidad Austral de Chile (CIS-UACh) realizó su primera Hackatón 2026 en el Centro i+e 14K de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería (FCI), con el apoyo de la Oficina de Innovación, Emprendimiento y Transferencia Tecnológica (i+e+TT).
El CIS-UACh es un club estudiantil autogestionado, multidisciplinario y sin fines de lucro, que reúne a estudiantes de distintas carreras para abordar problemáticas reales mediante soluciones con enfoque de sostenibilidad ambiental, social y económica. Vinculado formalmente a la Oficina i+e+TT, promueve el aprendizaje práctico y el desarrollo de iniciativas bajo metodologías de innovación y emprendimiento.
En esta primera Hackatón participaron 17 integrantes, organizados en cuatro equipos, quienes aplicaron metodologías como Design Thinking y Doble Diamante, poniendo al usuario o cliente en el centro del proceso. La jornada permitió avanzar desde el levantamiento y validación de problemáticas hacia la generación de prototipos y la presentación de propuestas ante un jurado.
Las iniciativas abordadas fueron resultado de un proceso de investigación desarrollado por los integrantes del Club durante el semestre anterior. Entre las cinco problemáticas identificadas inicialmente, cuatro fueron trabajadas durante la jornada:
- FinMatch: educación y decisiones financieras en jóvenes, con foco en la elección informada de tarjetas de crédito.
- Eco-Retorno: capacidad ociosa en el transporte de carga, asociada al regreso de camiones vacíos tras una entrega.
- KONO: descentralización de la información universitaria y acceso de estudiantes a eventos y actividades.
- ReTrama: acopio de ropa y reciclaje textil, vinculado a la gestión de donaciones y el fast fashion.
El coordinador del Club y estudiante de Ingeniería Civil en Informática, Benjamín Rojas Barahona, explicó que la Hackatón permitió dar continuidad a un trabajo iniciado previamente.
“El semestre pasado y parte de este estuvimos trabajando en el levantamiento de problemas, en la investigación, en el proceso de entrevistas, respondiendo preguntas de investigación para acotar las problemáticas y entenderlas bien”.
En ese contexto, destacó que la jornada permitió pasar rápidamente de la investigación a la generación de soluciones: “En un día logramos llegar a un prototipo, a un concepto, a una ideación de las problemáticas que estábamos trabajando”.
Durante la mañana, los equipos participaron en actividades de activación, validación de usuarios y prototipado rápido. Por la tarde, trabajaron en la preparación de sus pitch, realizaron ejercicios de iteración y recibieron retroalimentación antes de presentar sus proyectos ante el jurado.
Innovación, comunicación y trabajo colaborativo
La jornada contó con la participación de Verónika Fischer, consultora y experta en desarrollo de negocios, quien orientó a los equipos en la construcción de sus modelos de negocio y preparación del pitch y Roxana Castro, asesora y mentora de negocios, quien realizó una charla online sobre comunicación efectiva de ideas y presentación de proyectos.
Para Benjamín Rojas, uno de los principales aprendizajes estuvo precisamente en el desarrollo de habilidades comunicacionales. La preparación y presentación del pitch permitió a los estudiantes fortalecer su capacidad para comunicar y defender sus propuestas, junto con incorporar las recomendaciones y observaciones entregadas por las profesionales y el jurado.
El trabajo contrarreloj fue otro de los desafíos de la jornada. A diferencia de hackatones de mayor duración, esta experiencia se desarrolló entre las 09:00 y las 19:00 horas, lo que obligó a los equipos a priorizar, iterar y tomar decisiones rápidamente.

Eco-Retorno obtuvo el primer lugar
Los cuatro proyectos fueron evaluados por un jurado integrado por Luis Medina Uzcátegui, coordinador de la Oficina i+e+TT; Joaquín Contreras, coordinador del proyecto InnovING 2030; y Micol Galleguillos, consultora de innovación, estrategia y desarrollo de proyectos EBCT.
La evaluación consideró criterios asociados a la coherencia de la propuesta, capacidad de convicción, potencial del proyecto y desempeño durante el pitch.
El primer lugar fue para Eco-Retorno, iniciativa que aborda la capacidad ociosa del transporte de carga mediante una propuesta orientada a evitar el regreso de camiones vacíos después de realizar una entrega.

Para Diego Alberto Martín del Campo Juárez, estudiante de intercambio de México e Ingeniería Civil Industrial, la Hackatón fue una oportunidad para incorporar nuevas herramientas de trabajo y conocer una experiencia que no existe en su universidad de origen. “Me ayudó muchísimo a aprender, a entender técnicas de trabajo más rápidas y con límites de tiempo. Fue muy satisfactorio poder realizar el trabajo de esta forma”.
El estudiante también valoró especialmente la integración que encontró en el Club durante su intercambio en la UACh, destacando la posibilidad de compartir con estudiantes de distintas carreras y participar en una experiencia que espera replicar a su regreso. Por su parte, Daniela Veloso Arias, coordinadora del Club y estudiante de Ingeniería en Alimentos, destacó que la jornada permitió fortalecer el trabajo colaborativo y avanzar en la definición de las propuestas.
A su juicio, la dinámica de la Hackatón ayudó a que los equipos profundizaran sus ideas y que el ejercicio de presentar el pitch contribuyera a afinarlas. “Al tener que explicarla, la misma idea se iba puliendo más”, señaló.
La estudiante también relevó uno de los desafíos que el Club busca abordar en su próxima etapa: ampliar la participación hacia estudiantes de otras facultades, incorporando perspectivas provenientes de disciplinas distintas a la ingeniería. “Como club estamos en la búsqueda de nuevas personas y nos encantaría que estudiantes de otras facultades puedan incluirse”.
La actividad finalizó con la entrega de diplomas de participación a los estudiantes, como reconocimiento a su compromiso con las actividades desarrolladas por el Club.