Titulada de Ingeniería Civil Mecánica, Alejandra Gatica adjudicó fondos Semilla Inicia de Fomento Los Ríos para el proyecto «Prótesis de pie con manufactura digital» que desarrolla a través del startup «Demiora Tech”, que fundó al egresar de la carrera.
La idea fue madurando mientras Alejandra realizaba su tesis en el laboratorio de manufactura digital LeufüLab, ubicado en el Centro 14K de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería UACh.
Tras titularse, se incorporó como ingeniera de investigación en el proyecto FIC (Fondo de Innovación para la Competitividad) denominado «Transferencia efectiva de soluciones en salud», liderado por el investigador Guillaume Serandour, actual director del Instituto de Ingeniería Mecánica y financiado por el Gobierno Regional de Los Ríos.
Durante los dos años de ejecución del FIC, el equipo logró beneficiar a más de 25 personas con prótesis parciales de pie, transtibiales y órtesis de tobillo fabricadas mediante tecnologías de vanguardia.
Fue en ese proceso donde Alejandra identificó una necesidad urgente. «Nos dimos cuenta de que la mayor cantidad de la población que necesita estos dispositivos tiene amputaciones por culpa de la diabetes, y que es mucha la gente que padece esta enfermedad en Chile. Cuando el proyecto FIC finalizó, sentí que esto tenía que seguir. Así decidí emprender y levantar un startup para buscar financiamiento y dar continuidad a estas soluciones», relata la ingeniera.
Tecnología local para democratizar la salud
El proyecto se enfoca en el desarrollo de prótesis parciales de pie personalizadas, utilizando escaneo 3D, diseño digital y manufactura avanzada (impresión 3D). Esta metodología permite generar piezas adaptadas milimétricamente a la anatomía de cada paciente, disminuyendo drásticamente los costos y tiempos en comparación con la manufactura tradicional, la cual muchas veces debe encargarse al extranjero. Con este proyecto, la ingeniera, además, fue recientemente reconocida por el certamen «25 Mujeres en la Ciencia» de 3M.
Sin embargo, el desafío actual es el modelo de negocio. Con el apoyo del Semilla Inicia de CORFO, el startup —constituido formalmente junto al también titulado de Ingeniería Civil Mecánica Nicolás Castro, y con la asesoría técnica del director académico del Laboratorio LeufüLab Dr. Guillaume Serandour— busca dar un salto hacia la validación comercial mediante un modelo B2B (empresa a empresa).
El objetivo principal de este financiamiento es establecer convenios con instituciones de salud públicas y privadas, como el Hospital Regional de Valdivia y la Clínica Dávila (entidades con las que ya colaboraron en la etapa de investigación).
«Queremos lograr alianzas donde el paciente tenga un copago cero o una fracción muy pequeña, financiada por el Estado o las mismas clínicas. Ya validamos que la prótesis funciona y devuelve la calidad de vida a las personas; ahora debemos validar el modelo comercial para que la solución sea accesible para quienes más lo necesitan», explica Alejandra.

Para la ingeniera, el vínculo con la Universidad Austral no terminó con su titulación. El ecosistema de la FCI, a través de sus oficinas de soporte, ha sido un pilar constante desde sus días de estudiante, cuando se adjudicó el fondo interno «Desafío InnovING» en su cuarta versión.
«La Oficina de Innovación, Emprendimiento y Transferencia Tecnológica de la facultad ha sido clave. Cuando nuestro equipo no sabe a quién acudir, ellos siempre están disponibles para orientarnos, abrir redes o conectarnos con posibles clientes», destaca.
Como forma de retribuir esta experiencia, la ingeniera colabora activamente dictando talleres de manufactura digital e impresión 3D para iniciativas como el Club de Innovación Sostenible de la FCI, un espacio que le permite inspirar a las nuevas generaciones:
«Me llena mucho poder enseñarles desde otro punto de vista. En ingeniería a veces se nos ve como algo muy cuadrado, pero mi formación en proyectos sociales me enseñó que debemos entregar soluciones integrales pensando en las personas. Ver que los estudiantes se motivan me hace sentir que puedo ser un referente para ellos, y especialmente para las futuras mujeres ingenieras».
Finalmente, la profesional envió un mensaje de perseverancia a la comunidad de estudiantes e investigadores de los laboratorios de la UACh que ven el camino del emprendimiento tecnológico como algo distante: «Hay que atreverse y ser perseverante. Uno puede no adjudicarse los fondos a la primera, pero hay que seguir adelante si es lo que te apasiona. Hoy en día existen las herramientas y una comunidad universitaria dispuesta a apoyarte para que no te sientas solo».
La adjudicación de este fondo no solo representa un impulso clave para su emprendimiento, sino que consolida un círculo virtuoso dentro de la FCI: cómo una investigación nacida en las aulas y laboratorios universitarios logra transformarse en una empresa de base científica-tecnológica (EBCT) orientada a resolver problemáticas sociales.
El fondo Semilla Inicia de CORFO es un instrumento de financiamiento público altamente competitivo a nivel nacional. Su objetivo es apoyar a emprendimientos innovadores en etapas tempranas, es decir, que ya cuenten con una idea de negocio o un prototipo funcional, para acelerar su validación comercial y técnica, facilitando su ingreso formal al mercado.